Slow Travel Camper, el medio.
Nuestra furgo, la Slow Travel.
Orígenes.
Nuestra furgo es una Ford Transit del 96 de tres filas de asientos de 9 plazas. Motor diesel sin turbo.
La compramos a principios de 2016, con la intención de probar el mundo camper y que nos sirviese de punto de partida para nuestros desplazamientos de ocio y como toma de contacto con el universo furgonetero del que ya sospechábamos que nos iba a enganchar.
En un principio la camperización consistió en colocar la cama anclada en la tercera fila de asientos y eliminar la segunda. Aislar suelo y paredes, unas cortinas, unos oscurecedores caseros, una baca para llevar la piragua a las concentraciones, unos colchones de Amazon y poco más.
Con poca cosa, ya se puede disfrutar de la libertad que te da un vehículo de estas características. Llevas la casa a cuestas, tu viaje lo planificas en función de lo que va saliendo, convirtiendo la improvisación en un estilo de viaje. Esto en un principio puede desconcertarte, pues venimos de un mundo donde todo está establecido como normal, y salirte de esta normalidad puede a veces no cuadrar con nuestras estructuras mentales.
Pero enseguida te das cuenta de que el estado natural del hombre es estar en libertad. Repetiré mucho esta palabra, pero es la que mejor define esta forma de viajar y de vivir.
Muchas veces hemos viajado, fijando el destino y realizando el viaje sin hacer paradas y pasando por muchos sitios sin detenernos a verlos. Y la verdad es que hemos perdido grandes descubrimientos de sitios, gentes, experiencias, etc. Por lo que con esta nueva empresa que comenzábamos decidimos disfrutar del camino que nos llevaba a nuestro destino.
La Slow fué mejorando poco a poco, unas pegatinas con su nombre, un poco de pintura en las llantas, una instalación de la segunda bateria, luces interiores de led y tomas usb y de mechero, unos air vent para las ventanillas, unas cortinas oscurecedoras mejor hechas, y así poco a poco ha ido evolucionando nuestra furgo a medida que la íbamos utilizando.
Camperizar un vehículo y utilizarlo es la mejor forma de darte cuenta de tus necesidades, de comprobar lo que es útil y lo que no volverías a hacer, porque si hay algo cierto es que cada uno tiene unas necesidades y no todas las camperizaciones valen para todo el mundo.
En este tipo de furgonetas hay una verdad indiscutible, solo llevar lo que vas a utilizar y evitar lo prescindible. El espacio no es una cosa que nos sobre en estos vehículos y eso tiene su parte buena y mala.
Por un lado el practicar el minimalismo nos hace ver lo que tenemos y lo inútil de muchas de nuestras posesiones y que además nos generan dependencia de ellas y después de un viaje de varias semanas te das cuenta de cómo se puede vivir igual o más feliz con menos cosas. Al final muchas de estas cosas son adornos de los que nos rodeamos para hacer más llevadera una vida que no nos satisface tanto como debiera.
Por otro lado, la falta de espacio nos priva de necesidades importantes como son ciertas comodidades a las que nos hemos habituado y no es conveniente renunciar, como puede ser la intimidad de un baño en condiciones, aunque todo se puede solucionar.
Pero cuando recuerdo las vivencias de este corto periodo de vida que llevo con nuestra Slow, me doy cuenta las buenas sensaciones y experiencias que me ha hecho pasar y espero que nos siga haciendo vivir por mucho tiempo.
Aquí descubriendo Normandia en familia. Conociendo nuestros límites y miedos y abriéndonos a nuevas experiencias.
Amaneciendo y desayunando junto a un acantilado en Cantabria.
Cruzando los Monegros para disfrutar los rios de La Rioja.
Parando en mitad de cualquier lugar porque nos apetecía comer y descansar.
Durmiendo en un alto junto a los molinos de Don Quijote, oyendo el susurro del movimiento del aire que intentaba arrancar los brazos de los gigantes.
Y esto solo es una minúscula parte de los más de 25000 km que hemos recorrido en estos dos años con una furgo low cost, y por eso a veces siento que alguien se pueda privar de estas cosas porque fija sus objetivos tan altos que deja de hacerlos por tener una idea equivocada de sus prioridades.
Camperizar un vehículo y utilizarlo es la mejor forma de darte cuenta de tus necesidades, de comprobar lo que es útil y lo que no volverías a hacer, porque si hay algo cierto es que cada uno tiene unas necesidades y no todas las camperizaciones valen para todo el mundo.
En este tipo de furgonetas hay una verdad indiscutible, solo llevar lo que vas a utilizar y evitar lo prescindible. El espacio no es una cosa que nos sobre en estos vehículos y eso tiene su parte buena y mala.
Por un lado el practicar el minimalismo nos hace ver lo que tenemos y lo inútil de muchas de nuestras posesiones y que además nos generan dependencia de ellas y después de un viaje de varias semanas te das cuenta de cómo se puede vivir igual o más feliz con menos cosas. Al final muchas de estas cosas son adornos de los que nos rodeamos para hacer más llevadera una vida que no nos satisface tanto como debiera.
Por otro lado, la falta de espacio nos priva de necesidades importantes como son ciertas comodidades a las que nos hemos habituado y no es conveniente renunciar, como puede ser la intimidad de un baño en condiciones, aunque todo se puede solucionar.
Pero cuando recuerdo las vivencias de este corto periodo de vida que llevo con nuestra Slow, me doy cuenta las buenas sensaciones y experiencias que me ha hecho pasar y espero que nos siga haciendo vivir por mucho tiempo.
En esta foto, bajé corriendo la duna De Pilates (Francia), junto a mi hijo, para acabar a la orilla del mar.
Me cuesta describir con palabras los buenos recuerdos de ese momento.
Aquí descubriendo Normandia en familia. Conociendo nuestros límites y miedos y abriéndonos a nuevas experiencias.
Amaneciendo y desayunando junto a un acantilado en Cantabria.
Cruzando los Monegros para disfrutar los rios de La Rioja.
Parando en mitad de cualquier lugar porque nos apetecía comer y descansar.
Durmiendo en un alto junto a los molinos de Don Quijote, oyendo el susurro del movimiento del aire que intentaba arrancar los brazos de los gigantes.
Y esto solo es una minúscula parte de los más de 25000 km que hemos recorrido en estos dos años con una furgo low cost, y por eso a veces siento que alguien se pueda privar de estas cosas porque fija sus objetivos tan altos que deja de hacerlos por tener una idea equivocada de sus prioridades.
Y esta es nuestra furgo actual, a la que ahora se ha unido nuestra perrilla Sua y con la que seguiremos viajando y disfrutando, porque al final la vida, es una cuestión de actitud y nuestra actitud es vivir la vida.




Muy cierto... Lo importante es el camino y no el destino... Buen viaje familia 👪🐕💞🙏
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